Es aquello que te expone a que la menor nimiedad del mundo te haga añicos, que toda tu valía y seguridad se vayan resbalando detrás de cada lágrima y que siempre te recuerda que pudiste hacer algo más, algo mejor... No sé.
Sin embargo, y a pesar del dolor, sabemos que es algo irreal; no, sub-real. Es real porque lo sentimos, pero es sub-real porque ya no está aquí, ya no cambia. Y es curioso que queramos seguir amando a personas, a perros, a lo que sea! A pesar de lo que duele perderlos. Cómo ansío ser una roca por la que todo pasa y nada queda.
Querido amigo Neruda, no puedo estar más en desacuerdo contigo, cuán feliz sería si nunca amase, ya que así no padecería.
Todo esto mañana no valdrá, este sentimiento sub-real sin nombre es pasajero, y mañana seguiré queriendo amar y ser amada, y volveré a idolatrar a ese gran poeta.
