A reencontrarme a mitad de camino
con lo que un día abandonó mi alma.
A reprocharte la soledad y la angustia
y a explicarte cómo me golpean en las manos.
A gritar a los cuatro vientos que no quiero más
este invierno en mis entrañas.
A oírte claro y sincero para sentirte de nuevo cerca...
Voy a aquel sueño mío,
del cual no debí despertar.
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